La Sima de Pedro Perico

Mitos y Leyendas

El mito y la leyenda son relatos que se divulgan en forma oral, de una generación a otra. Son narraciones que nacen espontáneamente como una expresión colectiva de una raza o pueblo, debido a una necesidad de crear una imagen del mundo y una necesidad de manifestar una fe. En ellos participan seres y hechos sobrenaturales. Su origen no puede establecerse con precisión y a pesar de que ambos son historias orales que se trasmiten de padres a hijos, no son lo mismo. Hasta nosotros también ha llegado esta leyenda típica de los lugareños y ponemos su punto y partida en la isla de Lanzarote, pero antes veremos lo que se narra de este tubo lávico.

Pedro Perico es una sima de -18 metros aproximadamente y un recorrido de unos 104 metros. Esta gruta se encuentra en el municipio de Yaiza a la falda de la montaña que lleva el nombre de dicha cueva, y es ésta, de origen lávico como todas sus hermanas. Cueva que los lugareños han asociado al diablo con cuerpo de carnero y que tenía atemorizados a los pastores…

La leyenda la recogió Juan Bethencourt Alfonso a finales del siglo XIX de la tradición oral de Lanzarote y aparece publicada en sus Costumbres populares canarias…, 274-275)

Dice la tradición, que por el año 1500, poco después de terminada la conquista de las Islas, se apareció en aquellos territorios un corpulento macho cabrío que fue el terror y espanto de los pastores de la zona. Hasta que uno de ellos, llamado Pedro Perico, hombre ágil, corredor  y osado, decidió comprobar lo que había de verdad en ello. «Para esto -cuenta Bethencourt Alfonso- se hizo acompañar de dos o tres pastores con el fin de que presenciaran cómo hacía desaparecer lo que tanto aterrorizaba a la gente del Rubicón. Así que cuando llegaron a la entrada del islote, se presentó de repente el tremendo animal, dando espantosos balidos y con el lomo encrespado, tomando actitudes desafiantes.

Pedro Perico abandonó a sus aterrados compañeros en el punto conocido con el nombre de Cordón y embistió al corpulento animal. Observaron que el animero pastor, asiéndose de las astas del macho, empeñó con él una terrible lucha, hasta que logró ponerse a horcajadas. Pero tan pronto lo hubo conseguido, emprendió aquél una rápida carrera, cual si fuera un caballo, y se precipitó en la sima arrastrando consigo al jinete, sin que hasta ahora se haya vuelto a saber de ninguno de los dos.

Y concluye: «Todos los contemporáneos de Pedro Perico creyeron que a éste se lo había llevado el diablo»

La Sima

La Cueva de Pedro Perico es un cráter explosivo en forma de chimenea en medio de un campo de negra escoria, que se deja entre ver a la falda del volcán y rodeada de higueras. Al acercarnos a su boca depondremos un peldaño donde hay previstos dos anclajes para montar la cabecera de la cuerda. Bajaremos en dos tramos fraccionados de unos nueve metros cada uno hasta llegar a su interior.

El descenso comienza vertical hasta llegar a un rellano lleno de picón negro que ha ido cayendo desde la boca junto con trozos de hojas y ramas secas que tarde o temprano rodaran hasta la parte baja donde se va acumulando todo este detrito de la naturaleza. En el segundo tramo y llegando casi a la segunda boca, fraccionamos la cuerda para continuar el descenso hasta el mismo interior.

Desde este punto y enterrándosenos los pies en estos depósitos, bajaremos por la parte izquierda entre picón y maleza en una pendiente que nos llevará a una zona recta donde podremos empezar a circular con mayor comodidad durante unos metros para alcanzar rocas sueltas. Desde aquí podremos divisar la entrada por la que hemos entrado y la pendiente que tan solo unos instantes antes habíamos descendido.

Sorteamos el colapso de piedras y nos encontramos con una grieta en el suelo de grandes proporciones en línea paralela a la cueva y de gran profundidad. Metros más adelante se aprecian huesos de algún animal que desconocemos,  pero que nos atreveríamos a asegurar que posiblemente fuese de algún carnero u oveja común en esta isla. Los motivos de la presencia de estos esqueletos que se descomponen con solo apretarlos un poco, podría ser debido a la caída fortuita del animal y que fuese arrastrándose hasta hallar aquí  su reposo final en un inframundo donde la oscuridad se viste de protagonista, (meras suposiciones).

Ir al trabajo completo en PDF:  http://www.cota0.com/wp-content/PDFS/pedroperico.pdf 

Diego Serantes Vergara y Cristina Pena Muiño. 17/05/2013

Fotos. Diego Serantes Vergara y Cristina Pena Muiño

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