Marian Nieto Rubia

Nace el 3 de febrero en Fuensanta de Martos (Jaén). Es miembro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y de la Sociedad Venezolana de Espeleología. Se inicia en la actividad espeleológica en el País Vasco en 1998. En 1999 se incorpora a la SVE. A lo largo de la década del 2000 participa en expediciones a cavidades localizadas en remotas zonas de Venezuela.

¿Cómo llegaste a la Espeleología?

Siempre me ha gustado la naturaleza, ya que me crié en el campo, entre olivos y trepando a las higueras. Trabajo desde niña y luego he sido una mamá feliz (de dos hijos, ahora mayores). Estudié en Martos pero con 15 años de edad vine a trabajar a San Sebastián y me casé joven. Mi vida dio un cambio tras separarme. Conocí a Carlos Galán (mi pareja actual) y con él empecé a practicar escalada, espeleología y actividades de montaña, que para mi resultaron apasionantes.

¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo subterráneo?

Fue en salidas con Carlos a colectar fauna en cuevas y simas relativamente fáciles, donde colaboraba también en la exploración, topografía y toma de datos. Salíamos a explorar zonas abruptas en busca de nuevas cavidades, a acampar para colectar de noche murciélagos con redes de neblina, y a colocar cebos excavando en sitios propicios con una azada para estudiar la fauna del MSS. Galán al inicio era una especie de instructor exigente y así adquirí una buena preparación para desenvolverme en terrenos abruptos de montaña y en cuevas. Entonces no lo sabía, pero eso me permitió después participar en expediciones fuertes con la SVE, a cuevas en las selvas de Venezuela, en apartadas regiones de su territorio. Si las cuevas me gustaron desde el inicio, la selva tropical me pareció espectacular, de una belleza increíble, llena de vida. Era disfrutar de la naturaleza en estado puro. Compartiendo con alegría esas expediciones con espeleólogos avezados.

Espeleotemas en una cueva del monte Gazume (Gipuzkoa). 2001.

¿Qué has encontrado en la Espeleología que otras actividades no te ofrezcan?

Parajes subterráneos, distintos a los de superficie, de gran belleza por la forma de las rocas, las estalactitas, ríos subterráneos, galerías a menudo impresionantes, divertidos arrastraderos, y el atractivo que tiene el hecho de explorar, de avanzar hacia lo desconocido, siempre hallando fauna o aspectos de interés. Sin tener una formación científica, observo con detalle y curiosidad todo lo que me parece bonito, extraño o interesante, sean animalitos o rocas, y en eso parece que resulto un valioso auxiliar para la investigación. Porque el tipo de espeleología que realizamos es de un carácter científico, de investigación. Aunque a veces se trata de cuevas o de expediciones físicamente muy exigentes.

Desde tus comienzos en la espeleología ¿Cómo ves los cambios evolutivos que ha sufrido nuestra actividad?

A mí me gusta mucho la luz de las lámparas de carburo. Tienen un encanto y una calidez especiales. Pero sin duda eran más engorrosas y ahora prácticamente usamos iluminación con Leds, por su poco peso y mayor autonomía. También me gustan las escalas, y en muchas salidas que hacemos a cuevas con pequeñas verticales resultan muy prácticas.

Actualmente eres miembro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi ¿Qué proyectos estáis llevando a cabo?

La exploración y estudio de nuevas cavidades en caliza (en zonas poco conocidas, a menudo muy salvajes) y la búsqueda de continuaciones y nuevas galerías. También prosiguen los estudios de fauna, geología y de fenómenos curiosos. En los últimos años hemos dedicado muchas salidas al estudio de cuevas, geoformas y paramoudras en arenisca. También exploramos minas y ambientes subterráneos en otros tipos de roca que puedan contener cuevas y fauna de interés.

En un brazo lateral del río de “leche de luna” (moonmilk de gibsita) de Alzola. 2004.

¿Qué significó para ti el descubrimiento del río de moonmilk de gibsita y diversos espeleotemas inusuales en la Sima de Alzola?

Yo colaboré en las exploraciones y toma de muestras. Esa cavidad resultó muy interesante y el río de leche de luna es algo espectacular. Como un río de yogur líquido, muy bonito. Y además recibe goteos de geles rojos y amarillentos de otras espeleotemas cristalinas, que contienen hierro y diversos minerales. También hay lagunas con el fondo cubierto de espeleotemas subacuáticas que parecen copos de nieve. Y estalactitas negras de goethita junto a otras de calcita. Es una cavidad curiosa y especial, muy bonita.

Ante vuestros continuos descubrimientos en los macizos del País Vasco, ¿crees que todavía no hemos visto el verdadero potencial subterráneo de esta región?

En Guipúzcoa han sido exploradas y topografiadas más de 2.000 simas y cuevas, de hasta14 kmde galerías y-580 mde desnivel. Sin duda que hay posibilidades de nuevos descubrimientos, sobre todo de interés científico. Como lo demuestra los sucesivos hallazgos de cuevas, nuevas especies de fauna troglobia y espeleotemas con minerales curiosos.

Actualmente colaboras en estudios del Medio Subterráneo Superficial (MSS) y fauna de quirópteros. ¿Cuáles son vuestras principales líneas de trabajo?

Prospección de cuevas en acantilados en la arenisca de Jaizkibel. 2002.

Seguimos obteniendo nuevos datos, porque encontramos cuevas y nuevos ambientes transicionales que contienen fauna. Pero está faltando financiación para muchos proyectos, que hoy están casi detenidos. Yo colaboro en los trabajos de campo. Hay muchas cosas interesantes por estudiar, pero la administración no aporta recursos para investigación. Así que hacemos lo que podemos, con escasos medios. Es una lástima que la administración no destine recursos a esto.

Estáis realizando un gran número de exploraciones y trabajos en el pseudokarst en areniscas eocenas de la formación Jaizkibel. ¿Cuéntanos un poco sobre esta interesante zona geológica?

Son zonas cercanas a Donosti, en la costa, donde salíamos mucho a buscar percebes. Metiéndonos en grietas y bajo bloques, fuimos encontrando cuevas y fauna cavernícola. También en acantilados. Entonces exploramos con mayor detalle. Porque la arenisca tiene paisajes que recuerdan a los tepuys o mesetas de cuarcita de la Guayana venezolana, donde también se pensaba que no había cuevas y hoy se conocen cuevas y simas enormes, distintas al karst en caliza. Desde el 2000 hemos ido prospectando zonas salvajes, que nadie recorre, y hemos encontrado más de 200 cuevas y abrigos, con interesantes geoformas, concreciones, paramoudras y espeleotemas, muchas de ellas nuevas para la Ciencia,

Curiosas espeleotemas en una sima del Aralar navarro. 2002.

Habéis iniciado diversos estudios sobre amebas cavernícolas gigantes (Mycetozoa) y en el hallazgo de un probable nuevo mineral próximo a la Jacobsita e Iwakiita en la extensa red de la Cueva de Aixa. Viendo estos trabajos… ¿Estamos ante un medio subterráneo del País Vasco que aún guarda muchas sorpresas?

Sí, sin duda. Lo de las amebas gigantes resultó curioso. Yo llamé la atención de Carlos Galán de que eran como estrellitas doradas, que brillaban con un efecto estético muy bonito. Al examinarlas en detalle surgió la duda de si serían algo orgánico o mineral. Tomamos muestras y al verlas al microscopio resultó claro que los puntitos amarillos y dorados eran los cuerpos fructíferos de amebas gigantes transparentes, que vivían en las cuevas en oscuridad total. Y eso permitió su estudio. De modo parecido, lo que resultó un nuevo mineral de Aixa, se inició porque llamó mi atención el que hubiera capitas cristalinas negras entre otras de calcita blanca, muy bonitas, en un rincón de una apartada galería. Me gusta fijarme en esos detalles de la naturaleza, así como buscar piedritas y conchas curiosas en las playas, ja, ja. Así que mi contribución no es tanto en grandes exploraciones, pero sí en aportar observaciones de detalles que para muchos pasan desapercibidos. Lo mismo sobre animalitos. En las cuevas se encuentran muchas cosas interesantes, curiosas, y a menudo bonitas. A mí me parece absurdo que Galán tenga que recurrir a amigos de otros países para completar estudios porque aquí no obtiene ninguna ayuda ni financiación para esos trabajos.

Has realizado actividades espeleológicas en varios continentes ¿De qué exploración guardas mejores recuerdos?

Campamento base durante salida para estudiar fauna en la Cueva Grande de A. Göering. Mata de Mango. Venezuela. 2009.

Entre muchas otras, tengo muy gratos recuerdos de mi primera expedición con la SVE al Alto Guasare, en la Sierra de Perijá, donde encontramos muchas cuevas nuevas. Fue mi primer contacto con la selva. Eso de caminar varios días por la montaña, siguiendo el curso de los ríos, con monos y guacamayas, una vegetación exuberante de selva virgen, sin caminos, con lluvias torrenciales, era como estar en el fin del mundo. Con un clima muy agradable. Y en la compañía de los amigos de Carlos de la SVE, personas muy alegres y bromistas, y eso que muchos de ellos eran sesudos científicos. Esas expediciones me encantaron, y desde la primera, he repetido año tras año. Son las mejores vacaciones que conozco. Aventura pura.

En 2002 estuviste trabajando en El Culta, en 2003 en Caripe y en 2004 estuvisteis realizando exploraciones espeleológicas en la cumbre del tepuy Roraima. De estas investigaciones en las zonas kársticas de Venezuela ¿Qué resultados principales obtuvisteis? ¿Y cuáles crees que son los puntos más interesantes de aquellas remotas zonas?

Bueno, hay muchos trabajos publicados, en el Boletín de la SVE y en Publicaciones del Dpto. de Espeleología de la página web de Aranzadi. Sólo la marcha de aproximación a la zona de El Culta es de 3 días de ida y otros tantos para regresar, atravesando montañas selváticas sin camino alguno, cargados con el peso de cuerdas y equipos, para pasar varios días explorando simas. Es fuerte, pero los paisajes son impresionantes, de gran belleza. La cueva Roraima Sur resultó la mayor del mundo en cuarcitas, con 11,2 km topografiados. Pero además resulta de una belleza notable y con muchos aspectos de interés científico, por lo novedoso. Las cumbres de los tepuys son un mundo aparte, como islas suspendidas sobre la selva, donde te sientes muy cerca del cielo. Y apenas se han dado pasos puntuales en su exploración espeleológica. Porque el acceso es muy difícil, y a menudo requiere escalar o acceder en helicóptero (si se cuenta con dinero para ello). Las expediciones a pie a cumbres como Roraima son espectaculares y de ello tengo muy gratos recuerdos. E ir con el equipo para dedicar varios días a exploraciones resulta fuerte. Aunque a la vez, estar en una de esas cumbres es muy gratificante. Muchos tepuys son extensos, y aún es muy pequeña la superficie explorada, por lo que se irán descubriendo muchas otras simas y cuevas.

Río subterráneo en Cueva Grande. Mata de Mango. Venezuela. 2009.

Durante 2006 y 2007 has efectuado exploraciones en Perijá (Caño Grande, Venezuela) donde se encuentra el Sistema de las Cuevas Mara y en la zona de La Yolanda y Cueva de las Brisas. ¿Guarda Venezuela tantos misterios subterráneos aún por desvelar?

Sí, sin duda alguna. En Perijá están las mayores extensiones de caliza de toda Venezuela. Es una cordillera mayor que los Pirineos, cubierta de selva virgen, sin caminos de acceso. Donde se encuentran las mayores cuevas del país y donde seguro que se encontrarán muchas más, aún mayores. La expedición para buscar continuaciones en la Cueva Mara 2 fue muy divertida, porque yo y otro amigo no sabíamos nadar. Así que Carlos ideó ir con una serie de esos flotadores de patito que usan los niños y nos divertimos mucho. Hay que avanzar 2 km por un río caudaloso, sin orillas, gran parte del tiempo nadando o sujetándose a salientes de las paredes, para llegar a un salón en el fondo, al lado del sifón inicial. Hay que escalar desde el agua para acceder a cornisas y laterales colgados. Y antes hay que atravesar la majestuosa galería, con guácharos, de la cueva Mara 1, donde establecimos el campo base, tras remontar un cañón en plena selva. Es realmente un territorio salvaje, donde puedes encontrarte con jaguares y monos en las entradas, y hasta nos topamos con una mapanare (serpiente venenosa) en el interior de la cueva. Pero con los amigos de la SVE, habituados a estas salidas, siempre me he sentido protegida. Y eso que son bromistas como ellos solos. La cueva de Las Brisas la encontramos al final de esa expedición y volvimos el año siguiente. Es una maravilla, como también la cueva de Los Perdidos. Son cuevas con galerías únicas, kilométricas, recorridas por ríos subterráneos con barreras de gours que forman represas de aguas cristalinas. Y en estos estanques habitan cangrejos y peces blancos, sin ojos, auténticos troglobios. Y muchos otros animalitos, escorpiones, roedores y murciélagos. Lo bueno es que el agua está a 24ºC, más calida que el agua del Mar Cantábrico en verano. Lo mismo es la sensación de caminar bajo una copiosa lluvia en la selva. Una naturaleza salvaje pero amable y muy bonita. Tardé varios años en darme cuenta que cuando alguno me decía: “Marian, mira esa orquídea”; otro estaba apartando una serpiente o una araña peluda, para que no me asustara, ja, ja. Pero se me quitaron muchos miedos, al habituarme. No obstante aún me sorprende la infinidad de ruidos y sonidos de animales que se escuchan por la noche en la selva. Parece que están de fiesta. Y lo que uno cree por lo menos un gorila, resulta que es un simpático sapito. La naturaleza es increíble, llena de vida. Tanto en la selva como en las cuevas. Y las playitas en el Caribe, tras las salidas, un paraíso.

¿Qué significa para ti formar parte de la Sociedad de Ciencias Aranzadi?

No poseo una formación científica, así que sólo soy una colaboradora de los trabajos que hace Galán en el Departamento de Espeleología. Formamos un pequeño grupo, muy activo. Y lo que me gustan son las salidas, en las que colaboro en todo lo que esté a mi alcance.

Tus exploraciones y proyectos de exploración e investigación te han permitido trabajar junto a espeleólogos de diversas nacionalidades y habrás vivido momentos inolvidables ¿Con cuál te quedas?

Con la hospitalidad y compañerismo de la SVE y otros amigos de Carlos, lo que resulta entrañable, y que no se limita a las salidas sino que se extiende a toda nuestra estadía. Son, social y humanamente, personas muy valiosas. En Aranzadi también compartimos con espeleólogos de aquí y extranjeros de otras nacionalidades que están residiendo aquí, gente joven, a las que tengo mucho cariño. En el grupito nuestro hay mucho compañerismo.

Ascenso por las clavijas de Cotatuero, durante prospecciones en el karst de Ordesa. 2012.

Esas actividades te habrán reportado cientos de anécdotas ¿Cuál te gustaría resaltar?

Recuerdo que en esa primera salida a Perijá, tras caminar dos días remontando un río, se acababa la orilla y enfrente teníamos un paredón de caliza donde se divisaban bocas de cuevas. Había que cruzar hasta una playita en el lado opuesto. El río era caudaloso, con rápidos arriba y cascadas debajo, y tendría unos 30 m de anchura que había que cruzar a nado. Y yo no sabía nadar. Como estaba por oscurecer, y para no perder tiempo instalando una cuerda, idearon un plan divertido. Me puse debajo de la camisa dos botellas plásticas vacías (nuestras cantimploras) para que hicieran de flotador y yo iba a nadar con dos espeleólogos que nadaban muy bien y que irían a cada lado para ayudarme (porque existía el riesgo de que la fuerte corriente nos llevara a las cascadas). Mientras, otros compañeros pasaban los morrales entre los peñascos de los rápidos. Para mí era una prueba que imponía mucho respeto. Así que me armé de decisión y casi sin darles tiempo me zambullí y nadé de un tirón hasta el otro lado. Creo que ni respiré. Luego me echaban bromas, de que parecía una batidora y que ni nadando durísimo me alcanzaban, ja, ja. Montamos el vivac e hicimos una fogata en la boca de la primera cueva. Miles de luciérnagas o cocuyos se acercaron esa noche atraídas por la hoguera. Era un espectáculo impresionante y bonito. Con la selva, el río y el cielo estrellado como telón de fondo. Algo de otro planeta.

¿Crees que se recibe el suficiente apoyo de los organismos oficiales, de nuestro país, para llevar a cabo proyectos de investigación y exploración en España?

No existe ningún apoyo. Es lamentable. En Venezuela es algo reconocido y valorado. Muchas cuevas y zonas kársticas son hoy Parques Nacionales. Existe interés por parte del gobierno en su conservación y estudio. Las universidades e instituciones científicas cuentan con soporte para la investigación en estas áreas. Algo que aquí resulta impensable.

¿Por qué crees que la participación femenina en la espeleología está muy alejada del índice de participación masculina? ¿Cómo se podría invertir esta tendencia?

Muchas mujeres no conocen las cuevas y viven alejadas de la naturaleza. Nosotros animamos a jóvenes a participar. Y a veces tenemos éxito. Hay quien prefiere pasear por la ciudad, en ves de estar arrastrándose en una cueva llena de barro. Es cosa de gustos y cada uno se divierte a su manera.

A pesar de la participación de otras mujeres en vuestros trabajos…. ¿Cómo os tratan “los duros espeleólogos”?

En nuestro grupo, muy bien. Ayudan y también valoran nuestra compañía y aportes. En general yo diría que me miman. En serio, pienso que el trato depende de las personas y de que el grupo esté compenetrado y sepa sumar fuerzas.

Buscando pseudoescorpiones troglobios (de una especie nueva) en una cavidad de Aralar. 2011.

¿Cómo ves tú el panorama actual de la Espeleología?

Es una actividad interesante y gratificante. Con escasos medios se disfruta de la aventura y del descubrimiento. Pero observo que parte de la espeleo se ha reducido a hacer turismo en cuevas, como deporte. Eso le resta encanto, porque es re-visitar lo que han explorado otros, sin aportar nada nuevo. Me gusta mucho más el enfoque que se le da en la SCA y SVE.

Y ¿Que hace una Andaluza de Jaén tan lejos de Al-Andalus?

Bueno, salí de Jaén muy joven y el País Vasco me gustó. Soy andaluza de corazón. Y eso me acompaña siempre, porque se lleva en el alma. Mi niñez, que fue muy feliz, está asociada al campo y a Andalucía.

¿Para cuándo “una visita” a los macizos kársticos andaluces?

No conozco espeleólogos de allí, pero ahora sé que hay caliza y cuevas. Incluso al lado de la Fuensanta. He hecho excursiones al Cabo de Gata, en Almería, donde tengo algunos familiares, y a la Sierra Nevada al lado de Granada. Si gracias a esta entrevista surgiera alguna invitación de algún grupo de allí, con gusto iría a conocer y colaborar. Pero eso sí, cosas divertidas, que incluyan playita o rumba, que no todo va a ser cuevas, ja, ja.

Algo que nos hayamos dejado en el tintero y te gustaría resaltar.

Lo mismo mi hijo que mi hija han hecho salidas con nosotros, y lo han pasado muy bien. Y ahora tengo un nietito que da sus primeros pasos y ya lo llevo a que tenga un bonito contacto con la naturaleza.

Un deseo espeleológico para el futuro.

Que disfruten de la naturaleza y de la espeleología todo lo que puedan, porque eso siempre transmite una energía muy positiva, enriquecedora para el cuerpo y el espíritu. Y gracias por la atención inmerecida que me dispensa Cota Cero.

Fotografías cedidas por Carlos Galán

5 Respuestas a "Marian Nieto Rubia"

  1. Gonzalo Valdivieso   29 junio, 2021 at 4:57 AM

    Hola, me gustaría entrevistar a la Sra. Marian. Alguien me puede indicar cómo me puede contactar con ella?

    Responder
    • Redacción   9 julio, 2021 at 8:27 PM

      Hola Gonzalo
      Te pasare el contacto de Carlos Galan, su compañero.
      Envíanos un correo a redaccion@cota0.com
      Saludos

      Responder
  2. Adrián   30 agosto, 2013 at 2:12 AM

    Hola te envío un enlace en el cual esta se puede leer que un chaval de tan solo 13 años la Crubera y ha estado a más de 2000 metros de profundidad, es el chaval más joven del mundo que ha estado a esa profundidad
    Un saludo

    Responder
  3. jamie   27 junio, 2013 at 1:50 AM

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    Responder
    • REDACCIÓN   1 julio, 2013 at 8:49 PM

      Thanks

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