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Espeleólogos de la Asociación Almanseña Extopocien han
descubierto recientemente la entrada del tercer sector de la
Cueva de los Chorros en Riópar y Vianos.
Después de una campaña de trabajos que ha durado 21 años, sus
esfuerzos han culminado con el descubrimiento del acceso aéreo a
esta zona de la cavidad, la más deseada por quienes practican
estas exploraciones. Se trata de un importante descubrimiento en
la espeleología ya que amplía un buen número de kilómetros la
topografía conocida de la Cueva de los Chorros, y facilitará que
sigan las exploraciones en la cavidad, una de las mayores de
España.
Larga historia
Las exploraciones de esta zona de la cueva comenzaron en 1986,
cuando espeleólogos alicantinos intentaron superar un sifón de
enormes dimensiones, situado en la zona final del segundo
sector. Este sifón llamado inicialmente Terminal y
posteriormente sifón Mateo Martín -en memoria de un espeleólogo
fallecido- constituyó un obstáculo difícil de vencer durante
largos años.
En 1993 dos espeleo-buceadores, J. Octavio Maestre y Manolo
Martínez, ayudados por un enorme equipo de apoyo, consiguieron
superar el sifón y salir al otro lado. A la vuelta, sus
explicaciones animaron al colectivo espeleológico, ya que al
otro lado de este sifón que era muy difícil de atravesar, con
300 metros de recorrido, y teniendo que superar una profundidad
de 34 metros, se accede a una amplia sala de 10 metros de
diámetro donde converge una gran galería.
En 1994 se vuelve a intentar la exploración de las galerías
recién descubiertas; son J. Octavio Maestre y Ángel Ortego
quienes franquean el sifón y comienzan las exploraciones,
recorriendo centenares de metros de galerías, y confirman que la
cavidad continuaba a través de nuevos sifones.
En el año 2002, Salvador Luque y Marc Nadal vuelven a atravesar
el sifón e inician una exploración sistemática de la zona
tomando datos topográficos que ayuden a comprender como son las
galerías descubiertas.
En octubre de 2003 se vuelve a pasar el sifón por parte de
Salvador Luque y Miguel Romans, continuando la exploración de la
cavidad. Por el otro lado también se trabajó duro por los
especialistas, ya que consiguieron penetrar en el 4º sector a
través de una profunda sima que se tardó 4 años en desobstruir,
dando paso a una amplia red de galerías. A la primera inmersión
realizada por Salvador Luque en 1999 le siguen otras realizadas
por Llamusí y por Manuel de las Heras, desde entonces, que dan
como resultado una cadena de pequeños sifones cortocircuitados
por la presencia de galerías aéreas. Las incursiones por este
sector se suceden con la ayuda de un considerable grupo de apoyo
dadas las dificultades que entraña el transporte del material
desde la superficie.
Colaboración
Junto a Llamusí han participado en las exploraciones Manuel de
las Heras y un buen número de espeleólogos del colectivo de
Extopocien, además de las exploraciones y topografía de sifones
y galerías descubiertas; se han realizado otros trabajos
científicos como el estudio de las galerías y su posible
conexión a superficie, y su localización en el exterior por
radiogoniometría.
Estos trabajos realizados durante años por un amplio equipo de
espeleólogos han permitido acotar la zona de búsqueda del tercer
sector, delimitando los espacios por donde pudiera discurrir la
cavidad.
Finalmente, hace unos meses el colectivo espeleológico almanseño
cumplió con el objetivo largamente ansiado, 21 años de
exploraciones constantes y decenas de espeleólogos dieron su
fruto.
Las exploraciones realizadas hasta el momento han permitido
conectar las cabeceras de los dos sifones, y una red de galerías
menos abundantes de lo que se esperaba, y con las mismas
características que el resto de la red, formando un dédalo que
permitirá engrosar los kilómetros conocidos de esta gran cavidad
que es la cueva de los Chorros.
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