Yacimiento israelí de Cueva Manot

Trabajos arqueológicos en la Cueva de Manot. Credit: Omry Barzilai

Datando de forma precisa la dispersión de Homo sapiens en Eurasia.

Los datos obtenidos en el yacimiento israelí de Cueva Manot tratan de arrojar luz sobre cuándo y cómo salieron los primeros humanos modernos de África.

El Levante mediterráneo es un enclave crucial para comprender y datar el momento de paso de los humanos anatómicamente modernos desde África hacia Eurasia, por eso la datación precisa de los yacimientos asociados a ese periodo puede levantar o derribar teorías. Los investigadores que estudian el yacimiento de Cueva Manot en Israel lo saben, y han tratado de obtener las dataciones más precisas posibles para tratar de reconstruir los vaivenes poblacionales y culturales que fueron originando las culturas ahmariense, proto-auriñaciense, auriñaciense y auriñaciense levantina, todas ellas identificadas en la cueva. Por el camino, han desarrollado también un método de pretratamiento de las muestras para dataciones por radiocarbono que elimina posibles contaminantes que producen alteraciones en las fechas obtenidas.

La región del Levante mediterráneo es un punto clave para comprender la llegada de los primeros humanos modernos desde África hasta Europa, ya que es un lugar estratégico en la ruta de paso de estas gentes. La única opción para construir un modelo teórico consistente data por la correcta identificación de su cultura material y la datación precisa de los yacimientos, algo que no siempre ha sido posible de forma tan ajustada como en la actualidad.
Las investigaciones actuales en la cueva de Manot (Israel), que han sido dadas a conocer en la revista científica Science Advances, aportan luz a este periodo aún bastante ignoto pero apasionante de nuestro pasado. En este yacimiento se ha logrado datar de forma precisa dos culturas directamente implicadas en la expansión de los humanos modernos por Eurasia, denominadas Ahmariense temprana y Auriñaciense levantina.

Las hipótesis actuales al respecto se apoyan en cronologías obtenidas mediante investigaciones con medios de datación menos desarrollados, que habían ido proporcionando dataciones contradictorias entre sí.

Así lo explica José Miguel Tejero, arqueólogo del CNRS francés y del grupo de investigación SERP de la Universidad de Barcelona, que es codirector de la investigación: “la mayor parte de los yacimientos del Paleolítico superior de la región fueron excavados hace décadas y no siempre siguiendo los protocolos de investigación actuales que son mucho más precisos”.

Los arqueólogos excavan cerca de la base de la Cueva de Manot. Crédito: Bridget Alex

Desentrañando los secretos de Cueva Manot

Como aportación a la investigación, desde la Universidad de Harvard, el equipo liderado por Bridget Alex ha diseñado un protocolo propio de preparación de las muestras para su datación por radiocarbono, que consiste en realizar un pretratamiento de limpieza y purificación de las 41 muestras y 6 tipos de sedimento analizados, para eliminar contaminantes que podrían generar errores en las dataciones obtenidas.

Tejero precisa que “este pretratamiento es una novedad porque consiste en la combinación experimental de hasta seis de los métodos más recientes que se utilizan habitualmente para asegurar que los resultados de las dataciones son los correctos”.

Junto con los métodos desarrollados para mejorar estas dataciones absolutas, se han aplicado metodologías basadas en la geoquímica y la geoarqueología para mejorar también la definición de los contextos estratigráficos de donde proceden las muestras.

Cueva Manot es un enclave privilegiado por contar con niveles arqueológicos correspondientes tanto al Ahmariense temprano y el Auriñaciense levantino, como al Proto-auriñaciense y el Auriñaciense antiguo europeo. Además, los restos óseos recuperados presentan un excelente estado de conservación.

A través de este estudio, los investigadores han podido verificar una hipótesis previa, consistente en que el Ahmariense levantino dio lugar al proto-auriñaciense en Europa y que, a su vez, el Auriñaciense europeo está en el origen del Auriñaciense levantino.

La conjunción de las dataciones obtenidas con el estudio de la cultura material presente en la cueva ha permitido finalmente establecer una cronología de entre 46.000 y 42.000 años de antigüedad para la cultura Ahmariense, y 38.000 a 34.000 años para la Auriñaciense levantina.

LB PALEORAMA

Fuentes de información digital utilizadas 
Efe Futuro,  Popular Archaeology 

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