José Millán Naranjo

Nace el 01/11/1964, en Sevilla.

Es miembro del EspeleoClub Karst de Sevilla

Presidente de la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas.

¿Cómo llegaste a la Espeleología?

La verdad es que llegué un poco tarde, fue de la mano de un compañero que practicaba espeleología y que nadaba en el mismo equipo que yo, tenía 21 años, aunque a los 18 ya había explorado algunas minas de agua en la zona de Los Alcores. El mundo subterráneo me fascinaba desde muy joven. Mi primera cavidad importante fue la Cueva de Gato, cuya travesía realicé por primera vez en el año 1986, acompañado por un grupo de amigos y con un material muy precario.

¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo subterráneo?

Las primeras incursiones fueron con unos equipos de fortuna, a base de linternas, cuerdas para hacernos bragueros y algo de equipo de escalada, poco a poco fuimos evolucionado y adquiriendo material técnico de progresión vertical, cascos equipados con luces de acetileno, monos etc. La espeleología  se convirtió en una pasión a la que me dedicaba prácticamente todos los fines de semana. Creé una sección de espeleología dentro del Club Alpino Sevillano formando un equipo de unas diez personas con las que realizaba todas las salidas a diferentes cavidades. Con el tiempo fuimos adquiriendo mejores equipos que nos fueron permitiendo abordar exploraciones más complejas y así fuimos explorando  las principales  cavidades conocidas en esos años. Tras esta fase vino otra más intensa y  gratificante en la que me dediqué de lleno a la espeleología de exploración; localizando y explorando nuevas cavidades o retomando la exploración de cavidades ya conocidas y ampliando sus desarrollos mediante desobstrucciones, escaladas o técnicas de espeleobuceo.

¿Qué has encontrado en la Espeleología que otras actividades no te ofrezcan?

Practiqué la natación de competición durante bastantes años y no fue hasta que me retiré de este deporte cuando pude dedicar tiempo a otras actividades como la espeleología o el submarinismo, dos actividades que me apasionan y a las que dedicada casi todo mi tiempo libre. La espeleología me aporta, a diferencia de otras actividades, la satisfacción de llegar a lugares desconocidos por el ser humano y que eres el primero en observar, investigar y explorar, eso es la mayor motivación de este deporte, luego viene la no menos importante faceta divulgativa en la que puedes exponer tus trabajos al resto del colectivo. Yo no concibo la actividad de exploración sin una divulgación posterior, aunque respeto que muchos practiquen la espeleología de una manera puramente deportiva o lúdica.

Una de tus principales especialidades espeleológicas es el espeleobuceo y pocos sois los privilegiados en llevar la exploración subterránea más allá de lo conocido ¿Cuál es el reto que estáis afrontando actualmente?

Trabajos en las Minas de Agua de los Alcores Sevillanos

En el año 1991 empecé a practicar espeleobuceo,  tras haber adquirido conocimientos y destreza  en muchas inmersiones en mar abierto. El espeleobuceo me brindaba la posibilidad de ampliar mis exploraciones a lugares aún más inaccesibles y a los que nadie había llegado hasta ese momento. Primero fueron pequeños sifones y poco a poco fui adquiriendo equipo y conocimientos para abordar exploraciones más complejas, dentro de grandes cavidades inundadas.

Actualmente tenemos varios retos importantes en el ámbito del espeleobuceo y cada uno entraña una dificultad distinta. Tenemos surgencias como la Cueva de Chapi o la Cueva de la Minilla donde se alternan las zonas aéreas con las inundadas,  lo que obliga a ir sorteando sifones y porteando todo el equipo, en este caso material ligero,  entre los mismos. Por otro lado tenemos cavidades  donde hemos alcanzado grandes  galerías completamente inundadas y de gran profundidad, como la Alfaguara del Cinojal, que nos obliga a realizar inmersiones complejas, utilizando material pesado, diferentes mezclas de gases y recicladores para prolongar nuestra autonomía bajo el agua.

Actualmente eres miembro del EspeleoClub Karst ¿Qué proyectos estáis llevando a cabo actualmente y en cuales estáis colaborando?

El Espeleoclub Karts pertenece a la AAES (Asociación Andaluza de Exploraciones subterráneas) y por lo tanto nuestros proyectos son los de la AAES, aunando esfuerzos con otros clubes para abordar exploraciones muy complejas, algunas ya te las he nombrado pero hay otras como las exploraciones que se están llevando a cabo en varias simas de la Sierra de las Nieves o en la Cueva del Susto, situada en Zahara de la Sierra. Actualmente estamos también embarcados en un apasionante proyecto de exploración y catalogación de minas de agua de origen romano situadas en la comarca Sevillana de Los Alcores.

La AAES pertenece como miembro a la Confederación Española de Espeleología, y tiene como fin principal la investigación y exploración espeleológica, resúmenos un poco los principales objetivos de la Asociación.

Creamos la Asociación con dos objetivos, el primero aunar esfuerzos con otros clubes para abordar exploraciones complejas y crear con ello una entidad legal bajo la que estar representados. Por otro lado que esta entidad fuera puramente científica, potenciando  este carácter de ciencia de la espeleología  y con ello presentarnos ante los diferentes organismos como una asociación de utilidad pública. No nos consideramos deportistas y es por ello que una Federación, dedicada casi en exclusividad a las competiciones no nos aporta el marco adecuado a nuestros intereses.

La AAES está llevando a cabo diversos proyectos de exploración a todo lo largo de Andalucía, ¿Cuál de ellos resaltarías principalmente?

Ya he hablado de algunos en respuesta anteriores, para nosotros todos son igual de importantes fundamentalmente están encuadrados en  cavidades de la Sierra de las Nieves,  Sierra de Grazalema y Sierra de la Utrera, en Casares,   además del proyecto de exploración de minas de agua en Los Alcores.  Resaltar que además de convenios con Ayuntamientos también hemos firmado un convenio con la UMA (Universidad de Málaga) para colaborar con estudios hidrogeológicos.

Uno de los proyectos que tenéis en marcha en la AAES es la exploración de las minas de agua romanas de varias localidades sevillanas, “Proyecto de Exploración, Catalogación y Estudio de las Minas de Agua de los Alcores Sevillanos”; ¿Cuál es el resultado y el objetivo de estas exploraciones? ¿Se han realizado convenios con los Ayuntamientos de las localidades implicadas?

Efectivamente ya he hablado de estos  trabajos de investigación que desde hace cuatro años venimos realizando en Los Alcores. A día de hoy ya se han superado las expectativas iniciales, pudiendo explorar y catalogar más de nueve kilómetros de galerías en diferentes minas, además de poder determinar de una manera segura y en colaboración con el arqueólogo municipal  el origen romano de las galerías y describir las técnicas constructivas empleadas, cosa que hasta ahora nadie había hecho. Recientemente se ha inaugurado una exposición sobre nuestro trabajo en el Museo Arqueológico de Carmona y se han expuesto los resultados en una conferencia con una gran afluencia de público por lo que estamos muy satisfechos y orgullosos del trabajo realizado, esperando de que estas formidables estructuras subterráneas  sean puestas en valor en un futuro.

La AAES acaba de firmar un convenio de colaboración con la Universidad de Málaga, para el Proyecto “Desarrollo de Modelos Conceptuales y Matemáticos a partir de la caracterización Hidrogeológica de Acuíferos Carbonatados (Kársticos), ¿En que se basa dicha colaboración?

La colaboración está destinada a aportar a este proyecto todos aquellos datos o muestras que sean necesarias recoger dentro de una cavidad. Todo estudio geológico realizado sobre acuíferos kársticos ha de incluir necesariamente a las cavidades como parte importante de estos sistemas y somos nosotros los espeleólogos los que las exploramos y conocemos. Todo el conocimiento que los geólogos puedan recabar sobre estas cavidades ayuda y completa estos trabajos. Es un claro ejemplo de la faceta de utilidad pública y científica que tiene la espeleología.

Con Ricardo Tamayo, preparando una inmersión.

Las zonas de exploración andaluzas son verdaderamente impresionantes, ¿Crees que aún guarda grandes secretos en sus entrañas?

Sin duda, en Andalucía tenemos la suerte de tener un karst extraordinario y de hecho no paran de aparecer nuevas cavidades o de redescubrirse otras ya conocidas, donde tras desobstrucciones, escaladas o superación de sifones se puede acceder a nuevos sectores inexplorados.

¿De qué actividad guardas mejores recuerdos?

Han sido muchas las campañas de exploraciones en estos más de 30 años, pero  de la que mejores recuerdos guardo es sin duda de las que realizamos desde  el año 1996 al 2002 en el fabuloso Polje de Libar en Montejaque, y no sólo por las importantes cavidades que descubrimos sino porque éramos un equipo extraordinario, muy bien compenetrado y preparado, viviendo intensos y gratificantes momentos tanto dentro como fuera de las cuevas. Después han venido muchas más campañas en otras zonas pero esta, por ser una de las primeras y porque uno de los compañeros más activos, decisivos y entrañables fue Jam C. Wieczorek, que por desgracia  nos dejó hace  tres años, es la que más recuerdo.

Tus exploraciones y proyectos de exploración e investigación te han permitido trabajar junto a muchos espeleólogos de diversos clubes y habrás vivido momentos inolvidables ¿Con cuál te quedas?

Realmente me quedo con todos, porque la espeleología es fundamentalmente una actividad de equipo en el que cada una aporta lo que tiene para conseguir un objetivo. El espeleobuceador suele necesitar  del concurso de un gran número de espeleólogos para explorar un sifón situado en el fondo de una cavidad. Todos trabajan porteándote los pesados equipos para que tú puedas alcanzar la meta soñada que no es más que explorar nuevos sectores desconocidos. Me quedo con todos estos momentos de compañerismo y trabajo que se viven habitualmente en la espeleología. También me quedo con aquellos momentos (pocos afortunadamente) en los que he necesitado la ayuda y el apoyo de los compañeros debido a un percance y como se han empleado al máximo para que todo llegara a buen término y por supuesto en aquellos en los que yo he sido parte de ese equipo de apoyo. En la espeleología se pueden vivir emociones muy fuertes y no es una actividad exenta de riesgos pero un buen equipo tanto humano como material puede minimizar esos riesgos.

Manuel Bernal, Antonio González (Geologo), Juan Manuel Carmona (Arqueólogo Municipal de Carmona) y Pepe Millán; parte del equipo de trabajo del proyecto de las Minas de Agua de los Alcores Sevillanos.

Esas actividades te habrán reportado cientos de anécdotas ¿Cuál te gustaría resaltar?

Pues efectivamente son muchas pero por extraordinaria podría contar una situación muy angustiosa que vivimos en el Sistema Badalona situado en  Escuaín  dentro del  Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, donde debido a unas fuertes crecidas por lluvias  quedamos atrapados unas 8 horas,  viéndonos obligados a refugiarnos en una galería seca a una temperatura ambiente de unos 4 grados, hasta que finalmente bajaron las aguas. La salida al exterior fue muy angustiosa ya que tuvimos que progresar varios kilómetros por un río subterráneo en crecida y sin saber si el nivel de las aguas iba a volver a subir, lo que nos hubiese dejado en una situación extremadamente complicada. Son experiencias que te marcan de por vida.

¿Qué piensas de que nuestra actividad no esté lo suficientemente reconocida por organismos y otros entes? ¿Ó crees que ya se está viendo la luz “al final del túnel”?

Ya sabemos que la espeleología es en nuestro país una actividad muy minoritaria y  esto es un gran hándicap porque las instituciones  no  le prestan  la atención necesaria y cuesta mucho  que sea reconocida. Creo que es a traves de este carácter científico de la espeleología como podemos darnos  a conocer, y de hecho es como lo estamos consiguiendo gracias a los numerosos  trabajos de exploración y catalogación del  patrimonio subterráneo  que estamos realizando. Es un camino largo y costoso  pero puede que en un futuro no muy lejano veamos el reconocimiento que esta actividad tan extraordinaria se merece.

¿Cómo ves tú el panorama actual de la Espeleología?

Estamos preocupados porque venimos observando desde hace años una falta de “relevo” por parte de las nuevas generaciones que en general no parecen interesadas por esta actividad,  que por desgracia  parece relegada a ser cada vez más minoritaria. La espeleología es una actividad que te permite descubrir lugares de la tierra aún inexplorados y esto es algo extraordinario para los que nos apasiona la exploración. Pero por desgracia no parece tener mucha aceptación entre los jóvenes de hoy día. Quizás por el modo de vida que se  ha impuesto la sociedad en esta última década, muy volcada en todo lo referente a las nuevas  tecnologías pero  alejada del medio natural.

Con parte del Equipo de Exploración de la Cueva del Chapi, Sierra de Libar. Jimera de LIbar (Málaga)

Algo que nos hayamos dejado en el tintero y te gustaría resaltar.

La espeleología de exploración es una actividad muy dura, tanto física como psicológicamente y que requiere de una gran motivación. No todo el mundo está dispuesto o tiene las condiciones necesarias para practicarla. Pero por otro lado existe una espeleología lúdica que es practicada por muchas empresas de aventuras y por  diversos grupos y que también tiene una gran importancia; primero  como forma de dar a conocer esta actividad al público y segundo  porque puede ser la  base para todo aquel que quiera dar luego el salto a la espeleología de exploración. Por otro lado son también muy importantes las llamadas  “Escuelas de Espeleología”,  entidades que han sido creadas por algunos grupos espeleológicos para introducir a las nuevas generaciones en esta actividad y que son, sin duda, una de las mejores herramientas para perpetuar nuestra actividad.

Un deseo espeleológico para el futuro.

Como deseo compartido por todos los compañeros es que nuestra Asociación evolucione y mejore y que la espeleología no sea sólo una actividad deportiva de las llamadas minoritarias o raras y que acabe recuperando plenamente ese carácter de ciencia con el que nació y que  todas nuestras exploraciones acaben teniendo un sentido de utilidad pública y sean reconocidas como actividad de apoyo  a otras ciencias como la geología, la arqueología, la biología etc.

Una respuesta para "José Millán Naranjo"

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