Una cueva en el corazón de Hernani

Sorprendente y enriquecedora cavidad la recuperada en las cercanías del barrio Antziola.

Hernani cuenta con una cueva de considerable tamaño muy cercana al centro de la localidad: Jentil Zulo de Iturmendi, situada en las cercanías de Antziola y que es más conocida como la ‘cueva de los champiñones’. Felix Ugarte Elkartea, como grupo afincado en la localidad, entendió que era necesario realizar un estudio de cavidades de Hernani.

«La primera nota en la que tenemos constancia de Iturmendiko Jentil-Zulo se remonta a la publicación de Serapio Múgica Zufiria, Geografía de Guipúzcoa de 1918. En el apartado que dedica a la espeleología dice: ‘La entrada era tan angosta, que apenas permitía el paso a un hombre a rastras, hasta nuestros días, en que ese espacio está por medio de un desmonte. Tiene una galería que se bifurca a unos seis metros de la entrada. La galería de la derecha cuenta con más de 100 metros de longitud y tres metros de ancho, por término medio, y una plazoleta en el curso de ella, de siete a ocho metros de radio. La galería de la izquierda es bastante más estrecha que la anteriormente descrita, especialmente en su parte final, en la que apenas cabe un hombre. Hoy se halla dedicada esta caverna, al igual que las de Landarbaso, al cultivo de champignons, por D. A. Vildosola, sin que en los trabajos de arreglo y relleno, practicados con el expresado motivo, se haya encontrado ningún resto ni objeto especial’».

Posteriormente, en el Catálogo Espeleológico de Guipúzcoa de 1950 también se habla de esta cavidad diciendo que está en terrenos del caserío Buskando y que intentaron visitarla, pero que «hallábase cerrada con puerta y llave, enterándonos que se destina al cultivo del champignon». Tras cien años de cultivo de champiñones en su interior, y con restringida su entrada, es normal que en el pueblo se la conozca como ‘la cueva de los champiñones’ olvidando el sugerente nombre original.

Redescubrimiento

Durante los trabajos de prospección y exploración de las diversas zonas calizas realizado por Felix Ugarte Elkartea, «encontramos en un reducido espacio toda una amplia fenomenología típica de los sistemas kársticos, muy cerca del núcleo urbano, pegado al barrio de Antziola y bastante bien conservado», señalan desde el colectivo. Una de esas cavidades era Iturmendiko Jentil-Zuloa, en cuyo interior se encontraron los restos de las infraestructuras que se utilizaron hasta hace poco para el cultivo del champiñón. Todo en estado de abandono.

El trabajo de limpieza era ingente, pues allí se acumulaban cerca de 100 años de trabajos continuados, «pero no podíamos obviar el estado en el que se encontraba, y nos pusimos manos a la obra», afirman. Por medio de una subvención del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco han podido sufragar los gastos que han supuesto la retirada de 300 kilos de residuos voluminosos (frigoríficos), aceite usado de automoción y alguna batería, 620 kilos de plásticos, 6.040 de chatarra y 27.180 de escombro. En total más de 34 toneladas de residuos.

Sin embargo, la explotación continuada dentro de la cavidad, aunque ha deteriorado el suelo para adecuarlo a las necesidades agrícolas, ha limitado el paso de las personas y las que entraban se dedicaban a trabajar, por lo que las formaciones estalagmíticas se encuentran en bastante buen estado y, sobre todo, las paredes se encuentran sin pintadas ni grafitis.

Control de entrada

Para la conservación de este paraje se va a colocar una puerta para que la entrada de personas se produzca de una manera controlada.

En una superficie de escaso medio kilómetro cuadrado se encuentran un sumidero (por donde entra el agua), cuevas fósiles (creadas por el agua pero que no circula por su interior), cuevas activas (por donde circula un río subterráneo), lapiaz (tipo de afloramiento calizo), una espectacular dolina (depresión), donde se ve cómo el río pasa por el fondo, y una surgencia (donde finalmente sale el agua). Toda la fenomenología que habitualmente se puede encontrar en los macizos calizos de nuestro alrededor pero en un espacio reducido, visitable y pegado al núcleo urbano.

Pese a su estado de conservación y la puerta que impedía su entrada, se han podido ver en el interior de Jentil-Zuloa varios ejemplares de murciélagos. La población de estos mamíferos voladores tan maltratados y tan beneficiosos para los humanos actualmente se encuentra en recesión. Con la colocación del cerramiento adecuado en las entradas, «esperamos que estos pequeños mamíferos puedan encontrar cobijo en su interior», señalan los investigadores. La multitud de contenidos didácticos que se pueden extraer de este pequeño microsistema kárstico hace que sea muy adecuado para utilizarlo como aula viva para mostrárselo tanto a los escolares, como complemento a lo aprendido en clase, como a cualquier persona interesada en la naturaleza.

Juan F. Manjarrés, Hernani. www.diariovasco.com

2 Respuestas a "Una cueva en el corazón de Hernani"

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