Ildefonso Felguera Herrera

Nació el 23 de Agosto de 1936 en Campillos (Málaga).

Es actualmente Presidente del Grupo Espeleológico Arqueológico de Campillos (Málaga), que fundó con un grupo de amigos y profesores del Colegio San José.

Miembro de Honor de la Federación Andaluza de Espeleología, y además, coleccionista.

En palabras de su hijo, Balti Felguera, su amor por las cuevas es su pasión más emotiva y la que le hace sentirse vivo.

¿Cómo llegaste a la Espeleología?

Puf… Esto es difícil de precisar entre otras cosas, porque la memoria no me es todo lo fiel que yo quisiera, pero fue  desde muy pequeño; quizá desde finales de los años 50 del pasado siglo cuando comencé a hacer mis pinitos con la pandilla en las minas de hierro abandonadas que había en el pueblo. Creo recordar que así lo hacia saber en una de mis colaboraciones en la Revista del Grupo. Queda claro que aquello no eran más que aventurillas juveniles.  Años después también emprendí otra, como la de ir a buscar con un amigo una Cueva en Bobastro, baluarte del legendario Homar Ben Hafsún, donde se decía que existía un tesoro escondido por los moros. Como es lógico… empresa fallida.

Ya un poco de mayor, por los años 60 y con mi amigo Agustín, vendedor de harina por casi toda la geografía andaluza, reapareció de nuevo “el gusanillo”, pues este se iba informando por donde pasaba de los lugares donde había cuevas, y así alguno que otro domingo, con solo cuerdas de esparto, linternas, velas para irlas dejando con miras al regreso, y sendos machetes, íbamos a explorarlas, eso sí, casi la mayoría las veces, horizontales. Luego, con la llegada de jóvenes profesores al ya famoso Colegio San José,  nos reunimos un grupo de ellos y otros del pueblo, y creamos el Grupo, pero sin  papeles, salvo un Reglamento del Régimen Interno, pues oficialmente no sabíamos de la existencia de Federación u Organismo que pudiera integrarnos. Tampoco  manteníamos contacto con grupo alguno ya que prácticamente lo desconocíamos todo. Por esta época fue cuando empezamos a ser un poco más abiertos, pero poco. Porque empezaron los contactos, los Campamentos, los materiales, equipos etc., y así fue como poco a poco nos integramos y formamos el Comité Sur de Espeleología, dependiente a la sazón, de la Federación de Montaña.

¿Qué has encontraste en la Espeleología, que no te ofrecieran otras actividades?

Yo de toda la vida he tenido espíritu aventurero. En la infancia era asiduo lector de TBO de aventuras y vivía como mías la hazañas de los personajes; Roberto Alcázar con Pedrín,  El Guerrero del antifaz con Fernando, El pequeño luchador, Crispín con el Capitán Trueno… Todas estas aventuras sumaban  mí deseo de poder llegar algún día a ser un pequeño héroe. Era muy independiente y osado en la edad juvenil, y a veces líder en la pandilla en las que por cierto, hacíamos diabluras quedándonos  no obstante  tiempo mas que suficiente para  jugar al fútbol, a las bolas y a otros. Me gustaba y gusta el campo, (también quise ser Tarzán, pues era muy ágil trepando)  la natación, el piragüismo, el ciclismo… Pero resumiendo, con la lectura tiempo atrás del libro, Viaje al centro de la Tierra de J. Verne, revivió en mí el a veces aletargado virus de las cuevas que llevaba dentro y que por lo visto hasta ahora, no ha querido marcharse de mi cuerpecito serrano, pues parece ser que además de acomodarse, engorda pero siempre responde a la llamada. Otros por el contrario  pillan el bichillo y pasado un tiempo se les va. ¿Será que sanan?

¿Cómo era la espeleología en los años en que iniciaste tu actividad?

Bueno, esta pregunta yo la asocio  a la época en que nuestro Grupo entraba a las cuevas  llevando el casco, que fue al inicio de la tercera etapa comentada anteriormente, puesto que en las anteriores no lo usábamos.  En aquel entonces desconocíamos absolutamente todo lo concerniente a la Espéleo.  Nuestro móvil era la pura aventura. Ni idea de equipos, técnicas, topos ni de cuanto hoy se sabe y estudia del subsuelo. Poco a poco y mediante la convivencia con otros Grupos, los Campamentos y la lectura, fuimos cogiendo  el ritmo.  Por lo que yo recuerde de esta época, la mayoría de los colegas, como nosotros, salvo las cuerdas y escalas, el resto  era prácticamente de fabricación casera o de uso industrial; cascos  con iluminación mixta, arneses… Eso sí; teníamos mucha ilusión y ganas de aprender, amen de  muy buena camaradería y entrega. Por cierto, el primer material homologado que nos llegó nos los trajo de Madrid el entonces Presidente Alfonso Barrutell; Cuatro escalas de electrón de 10 metros, dos cuerdas de nylon de 40 metros, (una la fraccionamos para hacernos los arneses) unos cuantos mosquetones Faders con  seguro, y un rapelador o descendedor doble. Los cascos, monos, petates, cinta de los paracaídas para los arneses (eran mas cómodos que la cuerda) los traía yo de una chatarrería de Sevilla a la cual vendían los americanos de las bases de Morón y Rota todos los desechos y materiales para ellos inservibles o caducos.  En más de una  ocasión me encontré allí a colegas de otros grupos y provincias.

Has vivido los grandes cambios en las técnicas y en los equipos espeleológicos ¿Añoras algo de aquellos tiempos?

Efectivamente así ha sido. Del rappel con cuerda y mosquetón y la subida con el prutsik, o de las velas, linternas y carburo a los leds que ahora usamos, pues ya me dirás. Por lo que respecta a la bibliografía, técnicas y vestimenta, idem de lo mismo. Todo  ha sido un salto de gigante para mejorar.

Y en cuanto a la añoranza, la verdad es que sí. Son muchos años en la brecha. He conocido de todo porque traté a mucha gente de muchos grupos y provincias, especialmente de Granada. Nunca tuve un mal roce con nadie del gremio. Mi casa ha sido siempre posada para todos,  y mi persona siempre  ha estado dispuesta a servir y ayudar. Todos estos recuerdos me traen nostalgia, así como los buenos tiempos vividos en los Campamentos, u oyendo aquellas maravillosas canciones de Triana en la llanada de Sima GESM. ¡Joder!;  ¡cómo pasa el tiempo!

Las dificultades que tuvisteis en los comienzos de la espeleología en Andalucía no eran pequeños ¿Cómo conseguíais llevar los proyectos adelante?

Las posibilidades económicas de nuestro Grupo, como la de casi todos los de aquella época eran precarias así como las metas propuestas, salvo la de salir a donde fuera y pasarlo bien. Para ello sólo disponíamos de dos vehículos de los profesores. No pagábamos ni la gasolina. Tampoco pagábamos cuota mensual.

Cuando había algo extraordinario lo hacíamos a escote. La primera vez que pedimos una subvención fue al Ayuntamiento de Sierra de Yeguas, un pueblo vecino al proponerles hacer la exploración, estudio y topografía de la sima que tenían en la sierra y nos dieron creo que 40.000 pesetas. También nuestro Ayuntamiento y en distintas ocasiones atendió nuestra peticiones para distintos eventos (expediciones, cursillos, exposiciones etc.) También nos subvenciono la Diputación, la Federación, e incluso la Junta de Andalucía al principio de la fiebre de los cañones.

Todo ello claro está, previa la presentación de los correspondientes proyectos y posterior justificación de gastos. Así pues a este respecto, no tuvimos quejas.  Ahora es otro cantar.

Esta claro la implicación espeleológica, como la vuestra, fue la que germinó en los resultados de hoy en día ¿Crees que aún queda mucho por hacer?

Actualmente no tenemos meta. Asumimos todo lo que nos viene o venga siempre que nos interese y podamos.

Uno de tus descubrimientos fue la Sima los Gours, en Gobantes (Málaga), una de las cavidades en yesos más profundas de España. ¿Qué significo para ti este descubrimiento?

Imagínate, era la primera cueva que visitábamos con agua en su interior. Fue una gozada descomunal, al extremo de acudir todos a la boca del pozo para escuchar la melódica y fresca musiquilla del agua en su recorrido para luego escurrirse sobre el gran gour que  dio nombre a la cueva.

Hasta el Tesorero del Grupo Rafael, al que le faltaba una pierna llegó arrastrándose como pudo al borde para no perderse el acontecimiento.

Era la mayor cueva/sima que habíamos encontrado hasta el momento, y que suerte, luego resultó ser la mayor de España en yesos. Fue todo un exitazo.

Por sus peculiares características, luego sirvió de escuela a muchos de los grupos andaluces y porque siempre se progresaba en ambos sentidos.

Actualmente y gracias a la venébola chapuza que hizo Confederación  en el karst, se accede bajando una escalera instalada dentro del un grueso tubo de hormigón. Pero eso ya es otro tema.

En la década de los 70 participaste en varios campamentos de espeleología ¿Qué recuerdas de aquellos primeros años?

Efectivamente era un forofo de ellos así como para toda la familia. Me hice muy conocido en ellos por acudir con la mujer e hijos y a veces con los amigos de estos  y también con los sobrinos.

Los desplazamientos solía hacerlos en taxi de siete plazas. Los niños lo pasaban bomba aunque mi señora no tanto. ¿Qué que recuerdos?; ¡me cachis…!  Benaojan, el Torcal, Sorbas, Marbella, Burgos, Ramales…

En 1978 colaboraste, también, en las primeras exploraciones en la Sima GESM ¿Te imaginabas el vuelco tan impresionante que iba a sufrir esta cavidad?

Fueron dos campañas; 1977 y 78, voluminosas ambas en material y personal. Más tarde volví un par de veces con mis hijos ya mayores, pero era otra cosa. Lo hacíamos en plan comodón, pues se hallaba instalada. De la primera campaña yo hice la memoria muy ilustrada por cierto con datos, fotos y prensa. Ambas expediciones fueron muy polémicas entre la organización y los descubridores por motivos que ahora no vienen a cuento.

Sólo a título de anecdótico recuerdo, que permanecí 7 u 8 días en el campamento de – 270, y que como persona inquieta y a la vez osado, solía inspeccionar en solitario por los alrededores y mas concretamente la parte derecha del pozo inmediato a la placa de -315,  descendiendo rampas y pocetes en varias direcciones. Allí encontré  y fotografié las más bellas formaciones que había visto en toda la cavidad que luego puse en la Memoria.

Lo comenté al regreso pero no se le dio importancia, porque el fin pretendido era el tocar fondo. Y digo esto, porque mira por donde aquellas andaduras años después, ha sido una de las nuevas puertas del sistema, que ya parece que no paran en sacarles metros y se amplía por todas las direcciones.

No, no, jamás llegue a pensar en el desarrollo  que hasta el momento se ha conseguido, y lo mejor es que la previsión es de que sigue, sigue… y es que hay muy buena gente involucrada.

¿Encuentras muchas diferencias entre aquellas campañas de exploración y las nuevas emprendidas en el territorio andaluz?

¡Hombre!, ya me dirás tú. He vivido lo uno y lo otro y aquellas experiencias  si hoy vuelves la cabeza atrás, se ven como una barbaridad, pero así eran las cosas. En el año 77 fuimos 23 personas con sus equipos, 18 caballerías y aproximadamente 2.000 kilogramos de material y víveres, mas otros 15 colegas que quedaron en superficie. Actualmente y para campañas en las grandes cavidades, todos sabemos que en muy pocas ocasiones se vivaquea en el interior. La instalación, progreso y relevos se llevan a cabo mediante equipos muy reducidos con misiones muy definidas  que una vez cumplidas salen a la calle, y así se va avanzando en busca de la meta.

Sí que hay diferencia, y mucha, muchísima diría yo.

Has vivido grandes momentos de la Espeleología Andaluza ¿Qué anécdotas te vienen ahora echando la vista atrás?

Como es de suponer, todo el que ha tenido una vida intensa en torno al mundo de las cuevas ha de guardar muchas anécdotas. Unas a veces buenas, otras malas, graciosas, odiosas… Voy a contar unas cuantas, algunas de ellas ya comentadas en otras ocasiones, como la de aquella serpiente gorda como la rueda de un camión que puesta de pie  intentaba subir por la escala mientras yo bajaba la sima. Seguramente resbalaría y caería al fondo, y desde allí viendo la luz exterior, esperaba poder salir.

El susto ya os lo podéis imaginar; subí como un misil. O aquella otra en la que reptando por una gatería me  encontré frente al hocico de un zorro o del mismo demonio que quería salir por donde yo entraba.

Mejores fueron aquellas otras en las que bajando un camino para hacer un barranco en la provincia de Granada, me encontré  en la cuneta 1000 pts.  A los pocos metros, otras 1000 y más adelante otras 1000.

Otra similar fue  en el terraplén de bajada a una sima en el Torcal; volví a encontrar 100 pesetas y luego otras 100.

Pero la más amarga fue en Benasque cuando bajando el pozo de entrada del Bujerín en la travesía del Sistema del Alba, me percaté de que el delta del arnés no estaba cerrado. ¡Putaaaa, que rato más amargo!

Tu pasión por las cuevas te llevó a pleitear, en solitario, con la Confederación Hidrográfica del Sur, por el taponamiento de cuevas en yesos de Gobantes ¿Obtuviste los resultados que esperabas?

En este tema voy a ser más explícito.

El problema tuvo su origen cuando se terminó de construir la presa del Río Guadalhorce y se descubrió que algunos aportes para su llenado y en particular el Manantial de Meliones depositaba  una importantísima cantidad de sal. A partir de este hecho, la Confederación Hidrográfica del Sur viene manteniendo una cruzada técnica para evitar la salinidad, pero con resultados negativos, quizá por la ineficacia de sus técnicos que al parecer actuaban sin soporte científico, pues se dio el caso de que hubo informes técnicos previos al taponamiento de las cavidades, encargados por la misma Confederación, que aconsejaban que la medida no resolvería el problema porque las aguas pluviales continuarían penetrando del karst, como así viene sucediendo; la obstinación en y el sellado de cavidades en aquella ocasión, supuso nada menos que ciento ochenta millones de pesetas (180.000.000 ptas.).

El pleito dio comienzo poco después de enterarme por una conversación informal que tuve con mi hijo Baltasar cuando me dijo que unos meses atrás un geólogo de Confederación le pidió que le mostrara las cuevas de Gobantes, a lo que inocentemente accedió y acompañó, comentando luego de que iban provisto de una serie de aparatos para hacer mediciones. Pasado unos meses, programamos una excursión dominguera al lugar y fue cuando nos dimos cuenta  del porque de aquella visita, al ver las obras y los destrozos que allí se estaban haciendo.

Aquí dio comienzo el papeleo y mi periplo. Presente previa visita al Fiscal de turno, la correspondiente denuncia a este, así como otra en la Consejería del Medio Ambiente contra la Confederación por delito ecológico la una, y por infracción a la normativa de protección ambiental la otra, aportando en ambos casos  abundantísima documentación, como por ejemplo la de que no se había solicitado el correspondiente permiso de obras del Ayuntamiento de Antequera ni realizado el previo estudio de impacto medio ambiental.

Yo nuca tuve noticias de cómo iba desarrollándose el tema a pesar de mis visitas, salvo que los expedientes seguían su curso, hasta que extraoficialmente supe que se hallaban en Antequera y que el Juez de turno, mediante auto dispuso el “sobreseimiento provisional” de la denuncia correspondiente al sellado de cavidades y el tema de los murciélagos, quizá a resultas del Informe Técnico emitido en febrero de l998 por el CEDEX (Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas) para el Ministerio de Medio Ambiente.

También extraoficialmente me informé de que previo al sobreseimiento comentado, Confederación fue multada por la Consejería de Medio Ambiente por infracción a la normativa de protección ambiental, por falta GRAVE, con multa de tres millones de pesetas (3.000.000 ptas.), pero que después de los recursos quedaron en un millón una pesetas  (1.000.001 ptas.)

Resumiendo, fueron trece largos meses de entrega y ajetreo lo que dio lugar a sendos expedientes con un total de 425 páginas aproximadamente y que concluyó con el resultado de casi siempre; una de cal y otra de arena, pero con la sombra y escasa duda de que si efectivamente, el pez grande…

Una vez conocido el fallo, yo “entregué la cuchara.” No obstante y como mera curiosidad guardo  el Diario Sur de Málaga del Miércoles 8 de Septiembre de 1999 por lanzar la siguiente noticia con gran titular, al parecer como consecuencia del fracaso comentado.  “ACABAR CON LA SAL DEL GUADALHORCE COSTARA MAS DE 6.000 MILLONES, Están previstos dos proyectos de corrección del manantial de Meliones”.

Esta información, según el mismo periódico procedía de la misma Confederación, tras tener en cuenta la opinión de media docena de ingenieros, algunos de ellos expertos internacionales en este tipo de situaciones.

Al día de hoy, creo que la cosa continúa igual, pero con menos cuevas y quirópteros.

Actualmente continúas realizando labores de investigación en la historia de Campillos. ¿En qué proyecto estas trabajando actualmente?

A finales del pasado año publiqué mi segundo libro de temática local a todo color, al cual denominé “Documentalia, una ventana al recuerdo”.  Un gran libro, lo digo por el tamaño (29 x 22) y peso (2.700 gs), 27 capítulos 22 subcapítulos, 624 páginas y más de 1.500 fotografías, documentos y objetos. Tardé mucho tiempo y tuve poca colaboración,  por lo que me prometí no volver a tocar más este tema, aunque sí algunas que otras cosillas de menos envergadura.  Pero como uno es como es, en el pasado mes de Noviembre preparé un artículo sobre los hallazgos de monedas partidas ibéricas,  iberoromanas y romanas encontradas en esta localidad  y términos colindantes que me va a publicar en su próxima Revista, la Asociación Numismática Española (ANE)  de  Barcelona,  y otros dos en Diciembre  para el Eco  Filatélico sobre la Censura Militar durante la posguerra el uno, y el otro para el IMSERSO sobre las vivencias de la tercera edad en los viajes.  Al día de la fecha estoy  terminando mi colaboración anual para la Revista El Consiliario, de la Agrupación de Cofradías de Semana  y otro para nuestra próxima Revista El Gour.

¿Qué proyectos tenéis en marcha, actualmente, en el GEA de Campillos?

No cuaja y no se porqué la finalización del Catálogo de Cavidades del antiguo Partido Judicial de este Término Municipal. A ver si mi Balti se anima.

Continúas en activo en la espeleología, descendiendo las cavidades de nuestro entorno, junto a un importante número de espeleólogos. ¿Ha cambiado en alguna manera el ambiente de camaradería que se vivía en tus inicios?

La verdad es que ya salgo menos y por tanto los contactos con la nueva generación por razón de la edad, son más digamos reservados. La diferencia generacional quieras o no, se nota en el trato, confianza… Pero entre ellos, supongo que continúa igual que antes. Quizá el éxito podría estar en una convivencia más prolongada y estable.

¿Qué ha significado para ti que la Federación Andaluza te designará como Miembro de Honor y reconociera tu dedicación a nuestra actividad?

La verdad es que aquel acto me cogió de sorpresa hasta el último instante, pues dicho sea de paso, yo no tengo ni antes ni ahora méritos contraídos para haber sido nominado con tal distinción, pero así son las cosas.  Desde un principio creí que mi requerimiento en la mesa presidencial solo podría estar motivada por la edad, quizá por ser el más antiguo federado en activo… pero nuca para ser distinguido. En definitiva, una gran sorpresa que como es lógico me impresionó mucho y por supuesto agradecí.

El pasado año te concedieron el «Premio Espeleo 2009» por tu trayectoria espeleológica, ¿Qué ha supuesto para ti este reconocimiento?

Esta fue otra sorpresa mayúscula que lógicamente me impresionó, si bien por mi trayectoria,  larga y silenciosa, este pudo haber sido el motivo del agasajo. Y como a nadie le amarga un dulce, pues bienvenido que fue el premio.

No es raro ver alguna foto tuya, en campamentos y otras actividades, acompañado de Carmen, tu esposa ¿Qué ha supuesto tenerla a ella a tu lado?

Hay que tener en cuenta, que las ausencias prolongadas en el matrimonio, casi siempre  han sido y son motivos para que existan problemas con el cónyuge.

Para así evitarlas en lo posible, ambos decidimos que lo mejor era acudir juntos a ellos y además llevándonos a los niños, con cual resolvíamos el problema. Los campamentos eran como nuestras pequeñas vacaciones.

Para desplazarnos empleábamos un medio tan simple, como  alquilar un taxi de siete plazas y llevando la casa a cuestas.

Lógicamente, Carmen siempre fue consciente del ajetreo que le esperaba al no estar acostumbrada, como también de las incomodidades y carencias que tendría que soportar durante esos días, amén de tener que “bregar” con 5 niños mientras yo andaba de cuevas.

Siendo así como era y como ha venido siendo desde siempre, que duda cabe que ella a supuesto para mí el espacio, la comprensión, la ayuda y el soporte que me ha permitido desarrollar cuantos proyectos he iniciado de cualquier índole. Sin ella, no podría haber sido quien soy y haber llegado a donde he llegado.

Su espera siempre desesperada en los largos días de cuevas, la comida servida, el mono de batalla siempre dispuesto y lo que le venía encima cuando llegaba a casa, el  “cargar” ella sola con los niños…. No tiene precio. Tan solo mi agradecimiento y reconocimiento a todo su esfuerzo durante todos estos años.

Desde estos renglones aprovecho para darle mil gracias por su compañía siempre y por su amor.

Tus hijos, Balti y Ramón, también son espeleólogos ¿Qué supone para ti ver que ellos te han tomado el relevo?

¡Hombre!, después de casi haberles salido los dientes en el ambiente cuevero, no era para menos que siguieran los pasos del progenitor y su relevo cuando llegue la hora.

Lo que si es cierto es que esta fiebre de las cuevas entra y no a todos por igual.

Todos lo hemos visto y todos lo sabemos. El mayor de ellos Ramón y quizá por su profesión de Bombero, practica y sale menos, lo que no menoscaba que esté al día en todo lo que acaece en nuestro mundo. Cuando el trabajo  se lo permite, nos acompaña. En cuanto a Balti, es más comunicativo y temperamental y ahora, con su tienda de deportes Humaventura mantiene más relaciones con la gente. No para de organizar  y participar en toda clase de eventos deportivos al aire libre, siendo además el que saca nuestra Revista.

Es lógico pensar, de que de tal palo, tal astilla, como dice el refrán.

¿Crees que existe una buena “cantera espeleológica” en Andalucía, capaz de tomar el relevo en las exploraciones subterráneas de nuestros macizos?

A la vista esta de que tanto en medios, técnicas y personas, la generación actual ha superado metas que hace solo unos años parecían insuperables. Hoy día el espeleólogo andaluz  disfruta  de un altísimo bagaje de conocimientos y aptitudes que es reconocido a nivel internacional, lo cual a todos nos enorgullece. En cada especialidad de las muchas que abarca nuestra actividad, existen verdaderas maquinas de buen hacer y a los que cariñosamente envidiamos porque suenan y destacan allá donde participan.  Sin quitar meritos al resto, de esta flor y nata,  ¿ les suena un tal¨ Rogelio, Manú, Moya ,Calaforra, Toni, Ricardo, Pepon, Dils ,Ríos…?

¿Piensas que nuestra actividad no esta lo suficientemente reconocida por organismos y otros entes? ¿Ó crees que ya se está viendo la luz “al final del túnel”?

Pienso que no. Al ser nuestra actividad muy reducida y desconocida y además a realizar bajo tierra donde no se nos ve como en otras, el público en general carece de la información que podría ponerla en valor. De otra parte, los trabajos que salen a la luz,  suelen tener poco interés y atractivo al gran público. Estas circunstancias creo que son en parte las que le inhibe a políticos y gobernantes para reconocernos en su justa medida.

Raras veces son las que conviven con nosotros, salvo cuando hay algunos actos muy puntuales en lo que ande la  política, la foto…

Para mí, ese túnel es todavía muy largo y tenebroso.

Al principio decías escuetamente que eres coleccionista,  ¿pero de que?

Bueno, esta es otra faceta que me ocupa desde mi niñez, y fíjate por donde vamos. ¡Es que me engorda!  Me gusta todo y todo lo guardo, salvo algunas cosas que son las que voy encarrilando cuando dispongo de tiempo y me da “la picá”.

Mis hijos me dicen en broma algo sobre un tal Diógenes. Pero mira, a resultas de todo esto, poseo una encomiable colección de libros de espeleología de casi 200 ejemplares sin contar las revistas. Luego tengo otra de carbureros con unos 80 ejemplares. Otra de accesorios para el fumador, (cerilleras, papel de fumar etc.); de antigüedades en general, de aparatos de radio, de candados, condecoraciones militares, de filatelia, de fósiles, juguetes antiguos, libros de la guerra civil, llaves, maquinas de liar cigarrillos, material escolar, vitolas… Todo se encuentra medio ordenado en un pequeño museíllo particular, no público, que muestro a los amigos y paisanos que me lo piden.

¿Cómo ves tú el panorama actual de la Espeleología?

La veo muy bien, ya lo dije antes, pero muchas veces, quizá la  mayoría de metas y proyectos que se consiguen son por la vocacional entrega de los practicantes, que raramente asumen el fracaso.

Algo que nos hayamos dejado en el tintero y te gustaría resaltar

Ya que me lo insinúas y aunque pueda parecer pedante, quiero decir a todos los que me vieran o leyeren, que mi aparición en esta entrevista de Cota0, Facebock y en Sarawak, ha sido cosa de mi hijo Baltasar para darme una sorpresa y que me ha gustado gratamente.

Un deseo espeleológico para el futuro.

Pues sí; que por pedir  no quede. Yo desearía por el bien de la Espeleología en general, y la mía en particular, que el Espeleoclub de Gracia y la Federación Catalana, retomaran y pusieran de nuevo en escena, el tan siempre por mi  esperado Certamen Internacional de Cine Espeleológico, al que por cierto asistía todos los años, o en su defecto lo asumiera nuestra Federación Andaluza de Espeleología.

4 Respuestas a "Ildefonso Felguera Herrera"

  1. juan colina   16 abril, 2011 at 9:32 PM

    No tengo el placer de conocer a Idelfonso pero desde el año 36 hasta ahora ha pasado muchisimo tiempo y sigue en este mundo que a muchos nos apasiona. Unas anectodas muy gratificantes y para el lector divertidas.

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  2. Jorge L. Romo   22 febrero, 2011 at 6:49 PM

    No habia disfrutado tanto con una entrevista. Que pena no habersela hecho en persona, delante de un «cafetito», …. seguro que nos hubieran dado las tantas…
    Muchas gracias por compartir con nosotros tus vivencias. Un abrazo.

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  3. Toni Pérez Fernández   21 febrero, 2011 at 4:27 PM

    Enhorabuena por la entrevista. Al igual que a Manolo, también me ha gustado leerla y quiero agradecer a Ildefonso y a todos los Felguera el bien que han hecho y hacen, y por supuesto que harán, para la Espeleología.

    Gracias Ildefonso por nombrarme entre esos «máquinas», aunque soy el más joven de todos, y todavía no he llegado a ser nadie en la espeleo todavía, como lo has hecho tú. Un abrazo amigo!!!!!!

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  4. Manuel J. González Ríos   21 febrero, 2011 at 9:49 AM

    Mi más sincero agradecimiento a Cota0 por esta entrevista, he disfrutado leyéndola ya que me veo reflejado en ella. Un fuerte abrazo para la familia Felguera, os quiero un montón.

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